El «efecto trampolín» de la Copa Chenel: El triunfo de Diosleguarde inspira una segunda fase con tintes de «final adelantada»

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‘La Encerrona’ repasa el éxito del formato como escaparate para los jóvenes diestros, analiza los favoritos de la nueva etapa y desgrana la antigua normativa del certamen respecto a los avisos

La Copa Chenel sigue demostrando su enorme valor como plataforma de lanzamiento para los toreros que buscan un hueco en las grandes ferias. En la última entrega de La Encerrona, los tertulianos celebraron el caso de éxito de Manuel Diosleguarde, quien tras dejar una inmejorable imagen en su confirmación en Madrid ha logrado entrar en los exigentes carteles de Pamplona para estoquear la corrida de Cebada Gago. Este hito resulta doblemente meritorio, ya que fue precisamente un astado de esa divisa el que le infirió una de las cornadas más graves de su vida. José María Costales, presidente de la Copa Chenel y de la plaza de Cuéllar aquella fatídica tarde, calificó de «grata sorpresa» y de «logro» verle recuperar la forma física tras haber estado «entre la vida y la muerte».

Las apuestas de la segunda fase

Con la segunda ronda a punto de arrancar el 13 de junio en Daganzo de Arriba, el certamen entra en su etapa decisiva. El tertuliano Jaime Collado no dudó en señalar a Diosleguarde como uno de los grandes aspirantes, afirmando verle «muy enchufado» y augurando que «va a llegar lejos seguro». Entre sus otras apuestas personales, Collado destacó la frescura de Mario Navas y Héctor Gutiérrez.

El alto nivel de los nueve clasificados promete una competencia feroz. Diestros con mayor bagaje, como Javier Cortés, aportan seguridad y experiencia, mientras que perfiles como el de Alejandro Chicharro garantizan que los jóvenes saldrán «a morder» para no dejarse ganar la pelea. Sin embargo, el cartel que más expectación despierta entre la mesa de análisis es el de San Martín de Valdeiglesias. Allí, Navas, Gutiérrez y Fernando Plaza lidiarán astados de Adolfo Martín en un duelo tan parejo que ya ha sido calificado por los tertulianos como «una final adelantada».

Las singulares reglas del certamen: cronómetros y avisos

Más allá de lo puramente artístico, el programa sirvió para arrojar luz sobre la normativa interna que rige esta competición. Este año, el desarrollo de la Copa está resultando más tranquilo en los palcos debido a que los avisos han dejado de restar puntos a los participantes. Los contertulios se mostraron a favor de esta medida, argumentando que evita generar «polémicas a veces absurdas o injustas» y permite a los diestros exprimir a los astados sin la presión matemática del cronómetro.

Además, el presidente aclaró una peculiaridad fundamental sobre cómo se mide el tiempo de las faenas. A diferencia del reglamento habitual, que marca el inicio de los diez minutos para el primer aviso justo en el cambio de tercio, en la Copa Chenel el reloj no arranca hasta que el torero da «el primer muletazo». De esta forma, la organización considera que el tiempo empleado en pedir permiso al palco o caminar por el ruedo para brindar el toro es un «tiempo perdido» que forma parte de la idiosincrasia de la fiesta, por lo que no debe penalizar al matador

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