El torero madrileño afronta la segunda fase de la Copa Chenel con hambre de consolidarse y seguir acercándose al sueño de Madrid
Fernando Plaza llega a San Martín de Valdeiglesias con la ilusión intacta y el compromiso tras lograr su clasificación en Valdemoro. El joven torero asegura afrontar esta segunda fase «feliz por poder volver a torear y soñar con el toreo», aunque consciente de la importancia de cada paso en un certamen como la Copa Chenel. «Cada clasificación es una final», afirma, especialmente en una cita con un cartel de tanta entidad.
Plaza compartirá paseíllo con Mario Navas y Héctor Gutiérrez, dos nombres que han dejado un gran nivel en la primera fase. El torero reconoce la dificultad del cartel y el respeto que le generan sus compañeros. «Son dos toreros muy buenos, con más madurez que yo; nadie quería cruzarse con ellos», admite. Sin embargo, lo afronta con ambición y quiere demostrar que también tiene sitio y capacidad para hacer «cosas muy grandes» delante del toro.
La corrida estará marcada por el desafío ganadero de Castillejo de Huebra y Adolfo Martín, dos hierros de fuerte personalidad. Para Plaza será un terreno desconocido, ya que nunca ha lidiado reses de estas ganaderías. Más que preferencias, lo que expresa es respeto y responsabilidad y espera estar a la altura de la exigencia.
Tras la imagen de firmeza y capacidad de adaptación mostrada en la primera fase, Fernando es consciente de que todavía está en pleno aprendizaje. Él mismo reconoce que debe mejorar «todo», aunque señala especialmente la espada como una de las asignaturas pendientes. «La suerte suprema» es, para él, uno de los puntos clave para seguir creciendo, junto a una premisa esencial: disfrutar toreando para poder transmitir ese disfrute al público.
La Copa Chenel obliga a competir, pero también a convencer, un equilibrio que Plaza reconoce no tener del todo resuelto. Considera que el sistema de puntuaciones tiene un componente subjetivo inevitable, pero cree que la única vía es mantenerse fiel a uno mismo. «Si uno es uno mismo y confía en lo que siente, convencerá», sostiene.
Con las semifinales en el horizonte, admite que abstraerse del resultado sería lo ideal, aunque en su caso no es sencillo. La falta de oportunidades pesa y la necesidad de seguir avanzando es evidente. «No quiero estar otros tres años sin ver un pitón o vestirme de luces», confiesa, dejando claro que esta Copa representa mucho más que una competición.
En un cartel tan igualado, Plaza cree que los pequeños detalles pueden ser decisivos, aunque insiste en que el juicio final siempre tiene una parte subjetiva. Por eso, su objetivo pasa por no dejar dudas y confiar en ese punto de fortuna que toda gran tarde necesita.
Si este 27 de junio logra dar un golpe fuerte en San Martín de Valdeiglesias, Fernando Plaza lo tiene claro: supondrá seguir alimentando su sueño. Un sueño que pasa por seguir creciendo, profundizando en el toreo que quiere expresar y acercándose un poco más a una meta que sigue brillando en el horizonte: Madrid.

