El Legado Ganadero de El Capea: De Murube a las Ventas

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Las Ventas se prepara para la gran final de la Copa Chenel 2026 con el regreso histórico de los toros de El Capea

El coso más importante del mundo, la Monumental de las Ventas de Madrid, será el escenario el próximo 30 de julio en horario nocturno de la esperada gran final de la Copa Chenel 2026. El cartel anuncia a los diestros salmantinos Alejandro Marcos y Manuel Diosleguarde, junto al mexicano Héctor Gutiérrez. Estos jóvenes toreros se enfrentarán a astados de las prestigiosas ganaderías de Carmen Lorenzo y El Capea, ambas pertenecientes a la misma casa ganadera.

Este festejo es todo un acontecimiento, ya que supone el regreso a Madrid de los animales de Pedro Gutiérrez Moya, «El Niño de la Capea», para la lidia a pie tras muchísimos años de ausencia en esta modalidad en el ruedo capitalino, donde venían lidiando exclusivamente para el toreo a caballo.

Las ganaderías que pisarán Las Ventas representan una obra vital de casi 50 años. La historia de este legado ganadero se remonta a 1979, cuando el entonces figurón del toreo adquirió sangre aristocrática de Carlos Urquijo de Federico, incluyendo 120 vacas y al célebre semental «Montecillo», pilar absoluto de los primeros triunfos de la vacada. Al recibir el ganado sin libros genealógicos ni anotaciones, El Capea tuvo que forjar la ganadería desde cero, aconsejado únicamente por los mayorales de la familia Cid.

Inicialmente a nombre de su esposa, Carmen Lorenzo, los primeros productos tardaron nueve años en estar listos para ser lidiados. Entre los primeros éxitos de esta etapa destacó el indulto del novillo «Pesetero» en 1987, que pasó a ser otro semental fundamental. A finales de los años 80, amplió la vacada adquiriendo un hierro de origen Ordóñez, lo que le permitió cerrar el círculo genético del encaste Urquijo. Así llegó una época dorada en los años 90, logrando premios a las mejores corridas en ferias de primera categoría como Valencia y Pamplona, presentando un toro serio, armónico, de caras acapachadas y un imponente trapío.

Entrado el siglo XXI, el hierro se convirtió en el gran favorito de las máximas figuras del rejoneo, como Pablo Hermoso de Mendoza y Diego Ventura. El galope sostenido, el ritmo y la franqueza propios del encaste Murube los hicieron idóneos para el toreo a caballo, llevándolos incluso a crear en 2005 la marca San Pelayo para destinarse exclusivamente a este fin. Sin embargo, a partir de julio de 2014, cuando el diestro decidió por fin anunciarse bajo su propio nombre de «El Capea», la divisa ha apostado de nuevo por la lidia a pie intercalada con los rejones. Esta decisión ha dado resultados sobresalientes, con varios indultos recientes logrados por figuras de la talla de Enrique Ponce y Alejandro Talavante en ruedos menores.

Con el relevo generacional garantizado en su hijo, el también matador Pedro el Capea, los toros de divisa celeste y blanca de Carmen Lorenzo y los de divisa blanca, grana y amarilla de El Capea, una antigüedad que se remonta a 1875, vuelven a la capital. Todo está preparado para que este 30 de julio la afición viva una noche inolvidable que coronará al triunfador definitivo de esta Copa Chenel.

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