El torero de Santos de la Humosa dejó lo más destacado de la tarde del sábado en Madrid, rozando la puerta grande que de novillero ya descerrajó. Ayer se pasó por los micrófonos de «El Séptimo Toro»
Víctor Hernández volvía a Madrid para lidiar su tercera corrida de toros. Confirmó en San Isidro de 2024 y tranzó el paseíllo -cortando una oreja- en la Feria de Otoño, tarde obtenida tras ser el Triunfador de la Copa Chenel 2024. Pues bien, el sábado ante los de El Pilar llegó su gran tarde como matador.
Al tercero le cortó otra oreja. De menos a más fue la faena del alcarreño, llegando a su culmen por el pitón izquierdo. Al finalizar la faena, dijo en los micrófonos «cuando uno está tieso, se tiene que entregar así», y Madrid supo reconocer con una oreja lo que en el ruedo había sucedido. Consciente fue en todo momento de «ese toro me iba a coger, pero yo tenía que pisar esos terreno». Finalmente, eso que predijo el torero, no sucedió. Por triunfar, pero sobre todo por torear, uno está dispuesto a llegar a lugares insospechados que otorgan el máximo reconocimiento.
El sexto bis fue de Villamarta. Un toro muy complicado, abanto y buscón desde el capote. Con la muleta llegó el momento de Víctor Hernández. No era fácil estar ahí, no era fácil cruzarse y no era fácil buscar la línea que seguir para, de uno en uno, meter en los vuelos a un toro que antes de terminar el muletazo ya estaba volviendo la cara buscando los tobillos de Hernández.
«Un colosal Víctor Hernández atrapa el alma de Madrid: la viva imagen de José Tomás en los 90» titulaba Vicente Zabala de la Serna en El Mundo; «No es de Galapagar, pero se mira en el espejo de José Tomás: su nombre, Víctor Hernández», rezó Rosario Pérez en ABC; «La verdad desnuda de Víctor Hernández», por Alejandro Martínez en El País; o «El toreo de hierro forjado de Víctor Hernández» tituló Jorge Hermoso en Mundotoro. El periodismo taurino se hizo eco de una tarde para el recuerdo, con comparaciones que retrotraen 30 años pero que, según lo visto, no son en vano.
El siguiente compromiso de Víctor Hernández, a día de hoy no existe, o por lo menos anunciado. Llegará su momento y llegará su recompensa.



