El mexicano afronta este sábado la segunda fase de la Copa Chenel junto a Mario Navas y Fernando Plaza, ante toros de Castillejo de Huebra y Adolfo Martín
Llegó a la Copa Chenel como uno de los nombres que más interés despertaban entre la afición y, tras la primera fase, el mexicano Héctor Gutiérrez fue el torero más votado por el público y este sábado afronta en San Martín de Valdeiglesias una nueva cita clave en el certamen, compartiendo cartel con Mario Navas y Fernando Plaza, frente a toros de Castillejo de Huebra y Adolfo Martín.
Para Gutiérrez, ese reconocimiento lejos de su país tiene un valor especial. “Es bonito ver que en un país que no es el tuyo la gente se interese por ti”, asegura, una circunstancia que, además de orgullo, le añade “compromiso” de cara a lo que viene.
El torero mexicano llega, además, con el respaldo de ser uno de los matadores con más actividad de la temporada en su país, algo que considera fundamental para su momento actual. Según explica, el hecho de mantenerse en activo de forma constante le aporta “seguridad y confianza delante de la cara del toro”, un factor importante cuando la exigencia de un certamen como la Chenel aprieta.
Su paso por la primera fase dejó una imagen sólida pese a las dificultades. Gutiérrez recuerda aquella tarde como “dura”, marcada especialmente por un viento que condicionó toda la lidia. Aun así, destaca que intentó “entregarse y sobreponerse a todo lo adverso” que se presentó.
Uno de los aspectos que más llaman la atención de su participación en España es la comparación inevitable con el toro mexicano. El diestro reconoce diferencias claras; el toro español exige “más firmeza, más soltura con los trastos y mejor colocación”, mientras que el mexicano suele tener “más ritmo y menos viveza”.
Precisamente esa capacidad de adaptación será clave este sábado, cuando tenga que medirse en una misma tarde a dos hierros de personalidades tan marcadas como Castillejo de Huebra y Adolfo Martín. Lejos de verlo como una dificultad, Gutiérrez lo interpreta como una motivación. “No es fácil enfrentarse a dos encastes en una misma tarde, pero eso hace que la mente esté despierta”, señala, convencido de que cada uno tiene “matices especiales” para expresar su tauromaquia.
Sobre su concepto del toreo, el mexicano tiene claras algunas bases: la entrega, el clasicismo y la pureza. Aunque admite que todavía está en construcción. “Soy muy joven aún para definir mi tauromaquia”, reconoce con sinceridad.
En ese camino ha bebido de grandes referentes históricos y contemporáneos. En su memoria están nombres como Calesero, Manolo Martínez, Curro Vázquez, Manzanares padre, Camino, José Tomás y Morante, pilares sobre los que ha ido moldeando su personalidad.
Ahora, con San Martín de Valdeiglesias en el horizonte y la segunda fase de la Copa Chenel en juego, Héctor Gutiérrez tiene claro qué huella quiere dejar si todo sale como imagina: “Que la gente hable de un torero puro y que quiera volver a verme”.

