El madrileño afronta la cita de Moralzarzal convencido de que atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera y con la intención de dejar huella en la Copa Chenel
Alejandro Chicharro llega a Moralzarzal con la confianza reforzada tras su paso por la primera fase de la Copa Chenel. El torero madrileño considera que la cita del próximo 20 de junio puede marcar un punto importante en su temporada, aunque prefiere centrar su atención en la entrega y el compromiso antes que en la presión de tener que reivindicarse.
“Estoy convencido de que puede ser un día muy importante”, asegura. Chicharro siente que atraviesa un momento de madurez y confianza, y confía en que todo el trabajo realizado durante los últimos meses se refleje delante de los aficionados. “Más que pensar en un golpe encima de la mesa, pienso en entregarme al máximo y en no dejar escapar mi oportunidad”, afirma.
En Moralzarzal se medirá a reses de Aurelio Hernando y Valdefresno, dos hierros de características diferentes. Sin embargo, el madrileño tiene claro que un torero debe estar preparado para afrontar cualquier tipo de embestida sin renunciar a su personalidad. Considera que cada ganadería tiene sus matices, pero se siente capacitado para mostrar su concepto independientemente del toro que le toque en suerte.
El nombre de Alejandro Chicharro comenzó a sonar con fuerza tras conquistar el Circuito de Novilladas de Madrid en 2023. Un triunfo que, según reconoce, “supuso un antes y un después en mi carrera. El Circuito me puso en el mapa”, explica. Aquella experiencia le enseñó que el sacrificio y la constancia terminan encontrando recompensa. No obstante, también le hizo comprender que alcanzar una meta no garantiza nada. “Hoy me siento más maduro, más preparado y con más hambre que entonces”.
Aunque la Copa Chenel tiene un claro componente competitivo, Chicharro no quiere que las clasificaciones condicionen su planteamiento. Su prioridad es mostrar quién es como torero y conectar con el público. “Quiero dejar huella, expresar lo que siento y demostrar quién soy”. Está convencido de que, si logra hacerlo, las posibilidades de avanzar en el certamen llegarán como consecuencia natural de su actuación.
Sobre la situación de los jóvenes toreros, reconoce que abrirse camino continúa siendo complicado debido al elevado nivel existente y a la escasez de oportunidades. Sin embargo, valora especialmente la labor que está desarrollando la Fundación Toro de Lidia a través de certámenes como el Circuito de Novilladas y la Copa Chenel, que permiten a muchos toreros demostrar su valía.
Para Chicharro, la clave sigue siendo aprovechar cada ocasión que aparece en el camino. Considera que su generación llega con ilusión, preparación y la responsabilidad de demostrar que está lista para afrontar retos importantes dentro de la profesión.
Sus objetivos personales, la respuesta es tan sencilla como contundente: “Busco dejar de perseguir mi sueño y empezar a vivirlo”. Una frase que resume la ambición de un torero que siente cada vez más cerca aquello por lo que lleva años luchando.
De cara a la cita de Moralzarzal, tiene claro qué le gustaría que el público pensara al abandonar la plaza. Aspira a que los aficionados vean a un torero con personalidad, capaz de entregarse de verdad y de transmitir emociones. Y, sobre todo, a que salgan con ganas de volver a verle anunciarse en un cartel.

