El torero francés busca en el certamen la oportunidad definitiva para consolidarse, avalado por su triunfal alternativa en Arles y un concepto basado en la pureza.
El torero francés El Rafi, de 26 años, llega a la Copa Chenel con un objetivo claro y rotundo. Tras un tiempo sin hacer el paseíllo de forma continuada en los ruedos españoles, asume su participación en el certamen madrileño como un reto personal y profesional: «Entró en la Copa Chenel para reivindicarme en España y volver a pisar esta tierra»
La trayectoria de El Rafi cuenta con hitos de peso que avalan su capacidad. Tras destacar como novillero en 2019 con una vuelta al ruedo en la Real Maestranza de Sevilla y dejar un buen sabor de boca en Las Ventas, su consagración llegó en junio de 2021. Ese día tomó la alternativa en el coliseo de su tierra, Arles, apadrinado por una figura de la talla de Daniel Luque y con Adrien Salenc como testigo, enfrentándose a un encierro de la ganadería de Pedraza de Yeltes.
Sobre el albero, el francés huye de artificios. Él mismo define su tauromaquia como un estilo «sencillo y auténtico y puro”. De hecho, considera que su mayor ventaja frente al toro es precisamente esa: «ser auténtico». Guiado por el mejor consejo que ha recibido en su carrera —que es el de torear para él mismo—
Pese a su bagaje y su paso firme, la responsabilidad del certamen pesa. El diestro confiesa abiertamente que su mayor miedo en esta competición es «no poder mostrar mi mejor versión y no poder torear como lo sueño y lo siento»
Con las ideas muy claras, El Rafi afronta la Copa Chenel como el camino directo hacia su mayor anhelo vital y profesional: «Mi sueño es triunfar en España en la Plaza Grande». El mundo taurino aguarda expectante para comprobar si la pureza del torero galo logra conquistar de nuevo los grandes carteles de nuestro país.
