El joven riojano irrumpe en la Copa Chenel como una de las grandes promesas del momento, decidido a hacer de su concepto sincero y personal el argumento para consolidarse y emocionar en su salto definitivo al escalafón mayor
El diestro riojano, Fabio Jiménez con tan solo 23 años, llega a la Copa Chenel 2026 como una de las novedades más ilusionantes del escalafón, avalado por una trayectoria donde la calidad siempre ha pesado más que la cantidad.
Jiménez ha sabido quemar etapas con una brillantez inusual. Tras un debut arrollador en su tierra en 2022, donde cortó tres orejas, su nombre empezó a sonar con fuerza en los mentideros taurinos. Sin embargo, fue en 2024 cuando terminó de romper; finalista del certamen “Cénate Las Ventas” tras firmar los naturales más puros del ciclo madrileño. Ese poso le sirvió para despedirse del escalafón menor como el mejor novillero de la temporada 2025 en Sevilla, un título que sólo se concede a los elegidos.
Su alternativa, el pasado 15 de agosto en Alfaro, fue un pase de testigo generacional: apadrinado por el maestro Diego Urdiales, Fabio salió a hombros tras desorejar a un lote de Alcurrucén, demostrando que está listo para las grandes ligas.
Fiel devoto del concepto de Morante de la Puebla, Fabio Jiménez entiende el toreo como una prolongación de la personalidad. Vive bajo una máxima que aplica tanto en el ruedo como en la calle «Caminar con lo que uno piensa y siente».
A pesar de su juventud, no oculta sus sombras. Reconoce que el tabaco es su peor hábito y admite una responsabilidad que le quita el sueño:
«Mi mayor miedo es no dar de mí mismo lo que espero, ni cumplir con lo que la gente espera de mí».
Fabio no ve la Copa Chenel como un trámite, sino como el escaparate necesario para los toreros que, como él, están empezando a funcionar. Su meta es tan sencilla como profunda: seguir emocionándose y emocionando al público durante muchos años.

