El torero salmantino llega a Daganzo tras una intensa preparación en el campo y con la Copa Chenel como gran oportunidad para relanzar su temporada
En una segunda fase que llega tras una preparación intensa en el campo y con la sensación de haber cumplido los objetivos marcados en este tramo de la temporada, Alejandro Marcos aterriza en este compromiso con confianza y continuidad tras semanas de trabajo en el campo bravo, donde ha podido tentar en La Machamona y mantener el ritmo necesario para llegar preparado a este momento del año: «Creo que llego preparado y con los deberes hechos».
El torero define la Copa Chenel como una oportunidad decisiva para los que buscan abrirse camino en el escalafón, especialmente por su conexión con plazas de máxima relevancia como Madrid. En este sentido, no oculta lo que supondría llegar a pelear por el triunfo final.
«Es la vía más real que tenemos para volver a torear en Madrid y la importancia que tiene, sumado a la repercusión de la Copa Chenel, hace que sea algo que todos perseguimos y que puede dar la vuelta a nuestras carreras».
El cartel de Daganzo lo comparte con Manuel Diosleguarde y Álvaro Burdiel, dos compañeros a los que reconoce como toreros de nivel y en momentos importantes de sus trayectorias. De ambos destaca su evolución y capacidad competitiva, lo que anticipa una tarde exigente dentro del certamen: «Creo que formamos un cartel variado, bonito y de mucho nivel y competencia».
Se lidiarán toros de La Machamona y Los Eulogios, dos ganaderías de encastes distintos que exigirán capacidad de adaptación. Se inclina por animales con temple y ritmo, que le permitan desarrollar su concepto del toreo, aunque sin perder de vista la necesidad de imponerse a lo que salga: «El encaste de Santa Coloma, cuando embiste, tiene algo muy especial, y Los Eulogios suelen tener clase, humillación y ritmo».
El objetivo del salmantino permanece inalterable desde el inicio de su carrera: convertirse en un torero de referencia. Se reconoce en la línea de aquellos que le precedieron y que marcaron un camino en el toreo, y expresa su deseo de ser un eslabón más dentro de esa cadena: «Me gustaría ser un referente y que las generaciones futuras puedan fijarse en mí, igual que yo me he fijado en los que han ido por delante de mí».
La evolución desde la alternativa también ocupa un lugar importante en su análisis. Reconoce que el parón posterior le ha servido para adquirir una visión más completa de la profesión, valorar cada oportunidad y comprender mejor la exigencia del escalafón: «He aprendido a darle importancia a las cosas que realmente la tienen y a valorar lo difícil que es hacerse un hueco y conseguir contratos», una madurez que, según explica, se complementa con la experiencia en el campo y la afición creciente que le ha permitido profundizar en su concepto del toreo.
